sábado, 30 de mayo de 2009

Catedral de Canterbury


Como sede del arzobispado de Canterbury, la catedral es el centro religioso de los anglicanos. San Agustín, primer arzobispo de Canterbury, es un hombre con el cual se relaciona generalmente la llegada del cristianismo a estas islas, pero lo cierto es que la iglesia de San Martín data de antes de su llegada en 597. El papa Gregorio Magno había encargado a Agustín la misisón de convertir Inglaterra al cristianismo, pues creía que los anglos que él había visto no parecían "anglos sino ángeles", y por lo tanto había que ganarlos para la causa.


Al llegar a Canterbury, el rey Edelberto, cuya esposa ya era cristiana, donó una iglesia a Agustín y sus monjes. Agustín no tardó en establecer una comunidad que, en 998, vivía según la regla de San Benito, hasta la disolución en 1540.




A lo largo de los siglos la catedral ha sido remodelada por muchos otros santos y obispos importantes: Honorus, Teodoro, Oda, Dunstan, Alphege, Anselmo, Tomás, Edmundo y Thomas Cranmer. Sus donaciones especiales se sumaron al cúmulo de oraciones entregadas por peregrinos y otros fieles.




Sin embargo, la figura que ha quedado más grabada en la imaginación del puebolo es Thomas Becket. En una gélida mañana invernal de 1170, ante el altar de la catedral, este santo fue asesinado por cuatro caballeros que deseaban congraciarse con el rey Enrique II, quien había expresado el deseo de deshacerse de "ese cura problemático", un comentario malinterpretado por dichos caballeros como una orden.






Al convertirse en arzobispo, Thomas se había entregado a la purificación de la iglesia, de modo que adoptó un papel enérgico y en apariencia problemático, mientras el rey había confiado en que Thomas sería un aliado manipulable.



Al final, Enrique fue amenazado con la excomunión, lo cual provocó su exabrupto y el horrendo crimen de los caballeros. Se produjeron protestas públicas por el asesinato de un hombre santo en suelo sagrado, y la misma noche de su asesinato tuvieron lugar tantos milagros que se encargó a dos monjes la tarea de tomar nota de ellos.
La multitud empezó a acudir en peregrinación.






Tres años después, Thomas fue declarado mártir por el papa Alejandro, y en el siglo XV Canterbury era el lugar de peregrinación más famoso de Europa. No obstante, la violencia y la destrucción regresaron al templo. El altar de Thomas fue destrozado por el rey Enrique VIII en 1538, los puritanos saquearon el lugar en 1642, y fue pasto de dos incendios.
Sin embargo, la fe y la devoción han perdurado...

2 comentarios:

esteban lob dijo...

Lo peor, estimado Luis, es que pese al progreso de la humanidad, a Internet, a los satélites y los avances de la medicina, barbaridades como aquella muerte se siguen produciendo a lo largo y ancho de nuestra tierra.
La insensatez todavía no es doblegada y es difícil que ello acontezca.

Saludos australes.

* HADA ISOL dijo...

Opino como Esteban a pesar del paso del tiempo,del porgreso de la humanidad,de internet,de todo estas cosas siguen sucediendo! un abrazo!bona nit!