domingo, 24 de mayo de 2009

Autorretrato




Esta obra la realizó en el año 1941 y en ella se aprecia recuerdos de la pintura metafísica de Giorgio de Chirico. Dalí define el "Autorretrato blando con bacon frito" como un autorretrato antipsicológico ya que, en lugar de pintar el alma, es decir, el interior, pinta únicamente el exterior.
Este exterior es comestible e incluso está un poco pasado, es por este motivo que aparecen las hormigas acompañadas del bacon.






Con esta pintura dijo que como era el más generoso de todos los pintores, se ofrecía como alimento. Se ofrece para ser comido nutriendo de esta forma suculenta nuestra época.




Dalí pintó este autorretrato de acuerdo con sus vivencias de juventud, cuando utilizaba muletas sin necesitarlas. Las muletas que aparecen son de diferentes medidas. Las más gruesas le aguantan la cabeza que es el pensamiento total. Las otras le sirven para sostener la barbilla, la boca, la nariz y los ojos.

Otra curiosidad de este cuadro: el nombre "crossa" (muleta en catalán) es el equivalente a la palabra "dalí" que era el instrumento de madera que los marineros utilizaban para sacar las barcas del agua.


La inspiración para pintar esta obra y también "los relojes blandos", dice que la tuvo cuando un día estaba comiendo queso, que al acercarlo al fuego se le derretió en las manos...
Originalísimo, no?

2 comentarios:

* HADA ISOL dijo...

Así que el queso lo inspiró! no hay caso cuando uno es un genio,es un genio! Dalí me encanta,por lo loco de su arte,es unico!

Quidquid dijo...

El Queso y sus "locuras".
Tal como dices, Dalí es único. A mi me encantan sus dibujos de la primera época, cuando no hacia "cosas raras", aunque después hizo obras preciosas.
Un cordial saludo,
Luis