jueves, 25 de junio de 2009

Rasputín

El Monje Loco

Grigori Yefímovich Rasputin nació en Pokrovskoie en 1871 y falleció en San Petersburgo en 1916. Monje, aventurero y cortesano ruso.
Hijo de humildes campesinos, sin ningún tipo de cultura, hasta el punto de que nunca aprendió a escribir correctamente. A los diecinueve años se casó con Proskovia Fiódorovna, de la que tuvo cuatro hijos, aunque tras un corto período de tiempo abandonó a su familia para viajar por Grecia y Jerusalén. Durante esta peregrinación Rasputín vivió de las donaciones de los campesinos que encontraba a su paso; se le consideraba un místico y se le atribuía el poder de curar enfermedades y predecir el futuro. Declaró que estaba directamente inspirado por Dios.




Su naturaleza apasionada, su estatura atlética y, probablemente, sus facultades de "medium", unido a la atmósfera de superstición e ignorancia que reinaba en aquel período, favorecieron su fama de taumaturgo, que aumentó con sugestivas prácticas de exaltación religiosa sacadas de la antigua secta cismática de los khlysty (flagelantes).









Difundida la fama de sus facultades taumatúrgicas, se le introdujo en la corte, donde había gran preocupación por el grave estado de salud del zarevich Alejo, quien padecía hemofilia. Su llegada coincidió con una aparente mejoría del zarevich y Rasputín adquirió tal autoridad que llegó a influir en las decisiones políticas, por lo que suscitó fuertes críticas.










Acusado de ser un agente de Alemania, fue envenenado y a continuación muerto a tiros por el gran duque Dimitri Pavlovich y por los príncipes Yusupov y Purishkevich.



Enterrado en el parque del Palacio Imperial, después de la Revolución de octubre la multitud exhumó su cadáver y lo quemó.
Un "aventurero fantasma" que supo aprovecharse de la ignorancia de un pueblo...
y que terminó en... cenizas!
También existe algún fantasma de estos, hoy en día...

4 comentarios:

Gabriela dijo...

Este personaje hace que se me escarapele el cuerpo. Sus ojos me causan mucha impresión, y eso que solamente lo vemos en fotos muy antiguas.
Qué desesperada habrá estado Alexandra, madre al fin y al cabo, para volcar toda su confianza en Rasputín a cambio de la mejoría de su único hijo hombre.

Cornelivs dijo...

Estupendo post.

Guauuu, esos ojos siempre me han impactado, esa mirada...que barbaro, debio de ser un personaje increible.

Un cordial saludo.

Jesús y Maria Angeles dijo...

Seguro que hay fantasmas como Rsputín en nuestros días y tantos que si volaran no se vería el sol, pero me temo que tendremos que aguantarlos porque hoy en día asi es la democracia. Se ha de aguantar toda clase de petardos y petardas que pululan sin piedad por los platós de televisión, por ejemplo, mediums, profetas, políticos, falsos poetas, mentecatos a gogó y en fin para qué seguir. Obviemos le incultura y bebamos de los post que tan magistralmente nos regalas siempre llenos de cultura.
Gracias amigo y un saludo cordial lleno de buenos deseos para estas vacaciones.

Anónimo dijo...

RASPUTIN, n´hi ha tants d´aquesta mena pertot arreu. Mentre hi hagi ments disposades a creure´s-ho tot els RASPUTINS dels nostres dies viuran com els bacteris dintre del nostre cos social. Salutacions
Carlos G.