jueves, 30 de abril de 2009

La Prostitución en la Sociedad Romana









Una de las versiones del origen de la palabra puta, procede de una diosa menor de la agricultura romana.


En los días de fiesta en honor a esta diosa se procedía a la poda (puta) de los árboles, con las ramas de los árboles, las mujeres que deseaban quedarse embarazadas eran azotadas ritualmente. Las sacerdotisas ejercían una bacanal sagrada en honor a la diosa. Con el paso del tiempo el nombre de la diosa pasó a denominar a la mujer que ejercía la prostitución.








La prostitución era considerada como un bien social.






El verbo fornicar proviene de la denominada fornices, que eran las celdas donde las prostitutas recibían a sus clientes.
El Leno era el encargado de mantener el orden y cobraba una comisión del servicio de la prostituta.






Para los romanos había tres tipos de prostitutas: la prostituta (que está dispuesta) era la que entregaba su cuerpo a quien ella quería, la pala (sin elección) aceptaba a cualquiera que pudiera pagar el precio demandado y la meretrix (la que gana) era la que se ganaba la vida por si misma.






Cada prostituta a la entrada de su celda tenía un dibujo con el que hacía referencia a su especialidad o trabajo a realizar.





Las prostitutas consideraban la felación, fellatio, como el vicio más repugnante, que un cliente podría solicitar. Era el servicio más caro y se supone que era por la falta de higiene de algunos clientes.



Las prostitutas y mujeres de costumbres licenciosas, eran obligadas a vestir con una túnica corta y oscura para diferenciarlas del resto de mujeres.






Las malas lenguas decían que Mesalina tenía una celda alquilada a su nombre y ejercía la prostitución para saciar su apetito sexual bajo el seudónimo de Lycisca; al terminar la jornada pagaba su comisión al Leno y se iba a palacio. Comentan que por una apuesta con otra prostituta se trabajó en una jornada a una centuria.




Las statio cunnulingiorum, eran los lugares donde los prostitutos se ofrecían para practicar sexo oral a sus clientas.



Las mujeres romanas, para evitar quedarse embarazadas, buscaban amantes espadones, es decir, castrados en edad adulta y que no tenían por tanto rasgos de eunuco.


La menta era considerada como un gran afrodisíaco. En tiempo de guerra se prohibió su cultivo y las infusiones de esta planta, para no debilitar a los soldados. Donde había un campamento romano, no tardaba mucho en aparecer un prostíbulo para contentar a la tropa.



No existía una palabra para definir la homosexualidad, sólo se preguntaba si se prefería una mujer o un hombre.
Algunas cosas han cambiado poco en los últimos 2.000 años...

3 comentarios:

Alí Reyes H. dijo...

Todo lo relacionado con el sexo es interesante...Eso era así antes y ahora también.

Marina-Emer dijo...

Ahora si que de esto que nos cuentas no tenia ni idea...vaya de lo que se entera una a estas alturas...la verdad me quedé leyendo fija que no me lo acababa de donde viene palabras hechos y bla bla bla,la verdad Luis las mujeres de mi época estamos mas atrasados que la una, bueno y...por qué no saber estas cosas antes de que uno se vaya al otro mundo.
BIEN ABRAZOS
MARINA

Waipu Joan dijo...

això no m'ho van ensenyar al col.le!