martes, 21 de julio de 2009

Un óbolo, bajo el palo...

Es una antigua costumbre entre los constructores navales de la antigüedad. En todos los astilleros de la época, mientras se construía la embarcación, se había de colocar una moneda debajo del palo mayor...
Era como recordatorio del viaje más largo y más definitivo que emprende el hombre: el viaje al averno.





Este costumbre era una referencia a la leyenda griega del barquero Caronte.























Las almas de los fallecidos que se dirigían a los campos Elíseos tenían que cruzar el río Estigia, y el barquero, Caronte, cobraba un óbolo que era una pequeña moneda, a todas las que llevaba de un lado al otro del río. Los que no tenían el óbolo se quedaban sin traspaso...








Para que no hubiera ningún problema, cuando fallecía una persona, los antiguos griegos ponían una moneda en la mano o en la boca del fallecido, para que pudieran pagar el pasaje al barquero Caronte y de esta forma llegar a salvo a la otra orilla.





Los constructores navales adoptaron esta costumbre al colocar, esta moneda como ofrenda simbólica de dinero como protección preventiva, bajo el palo mayor de la embarcación.







Caronte es un anciano de aspecto espeluznante, con un sayo negro de marinero, que transportaba las almas de los muertos a la otra orilla del río a cambio de un óbolo. Este era el fin de la moneda colocada en la boca del difunto.


Seyffert, Diccionario de mitología griega y romana.











Hoy el peaje, seguro sería mucho más elevado.

6 comentarios:

esteban lob dijo...

Ni duda tengo, Luis, que "el peaje" sería hoy mucho más elevado.
Pero, como contrapartida, en ese entonces tampoco existían las Pompas Fúnebres ( así les llamamos en Chile a la acción de las funerarias),que actúan a veces como verdaderos buitres.

Saludos.

Alí Reyes H. dijo...

Para los cristianos, todo precio lo ha pagado Nuestro Señor en la cruz del Calvario

Quidquid dijo...

Hola Esteban:
Los Servicios Funerarios en España son también bastante elevados.
La semana pasada asistí a un funeral en el que se comentó el precio. Los servicios más sencillos y baratos superaron los 6.000 euros...¡!
Ante esto, es mejor no morirse, no crees?
Un cordial saludo,
Luis

Cornelivs dijo...

Totalmente de acuerdo. Seria caro.

Buen post.

Un abrazo.

esteban lob dijo...

Quidquid:
Cierto. Me has convencido. Por tanto he decidido no morirme.

Javier dijo...

Curiosa tu entrada, como casi todas las que cuelgas, hoy como comentan con esa moneda simbólica no tendríamos ni para comenzar.

Un abrazo