martes, 23 de marzo de 2010

Te regalaré un palacio…!


Esa fue la promesa que Dalí había hecho a su esposa Gala en los años 30 del siglo pasado.
Para cumplirla le compró el castillo de Púbol en 1970 y... se impuso la condición de no entrar en él si no era invitado por la propia Gala.




Este palacio sería su residencia hasta su fallecimiento acaecido en 1982. El día de la muerte de Gala, Dalí abandona Portlligat y se instala en Púbol, al lado de su musa, donde vivió dos años en los que pintó sus últimos óleos, hasta que un incendio en 1984 le obligó a trasladarse a Torre Galatea.

En el momento de su compra, el viejo palacio gótico-renacentista del siglo XI, se encontraba en un estado de deterioro considerable.





Lo restauró, lo amuebló con piezas de anticuarios de la región...











... y llenó el jardín de estatuas de elefantes... y decoró la piscina con bustos de Wagner...















Diseñó dos chimeneas, hizo colocar la G de Gala sobre las puertas y pintó unos frescos en el interior y posteriormente dos acuarelas con el nombre de Vista de Púbol y un cuadro, El castillo de Gala en Púbol.





En los sótanos construyó la cripta donde está enterrada Gala.

Este castillo es sin duda el más peculiar de los catalanes a causa de la huella que dejó en su decoración, Salvador Dalí.
Hoy el castillo es la sede de un museo dedicado a la figura de Gala.

Muy original… don Salvador!

4 comentarios:

Abuela Ciber dijo...

Tiene que haber sido una mujer extraordinaria no???

Gracias por compartir este post que considero hermosisimo.

Por el conocimiento que aporta, por sus imagenes y por dejar ese aroma sutil de rosas frente a un amor tan especial no???

Cariños

Quidquid dijo...

Hola Abuela Cyber:
La historia de Helena Ivanovna Diakonova, después Gala Eluard Dalí, o simplemente Gala es muy "impresionante".
Te aconsejo consultar su biografía en Google: es.wikipedia.org/wiki/Gala_Éluard_Dalí
Estoy seguro será de tu interés.
Cordiales saludos,
Luis

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Excelente entrada, Luis. Admiro enormemente a Dalí, y alle, por adhesión, también, ya que fue quien despertó muchas de sus obras dormidas.
Cariños!

Gabriela dijo...

Realmente, un regalo muy original.