
En un edificio de apartamentos, un hombre soltero se moría de curiosidad por saber por qué su vecina que era viuda, y vivía sola, gritaba todas las noches de una forma escandalosa.
Hasta que no pudo más, y se puso a observarla por un agujero de la puerta y lo que vio lo dejó helado, pues resulta que la mujer, antes de enterrar a su marido, le cortó con un cuchillo el pene y lo mandó disecar… Lo puso en la pared a la altura de su cintura, y todas las noches abrazaba la pared y hacía el amor.
Al vecino se le ocurrió la idea de hacer un hoyo en la Pared; quitó el pene del difunto y puso el de él, y se puso a esperar a la vecina.
Hasta que no pudo más, y se puso a observarla por un agujero de la puerta y lo que vio lo dejó helado, pues resulta que la mujer, antes de enterrar a su marido, le cortó con un cuchillo el pene y lo mandó disecar… Lo puso en la pared a la altura de su cintura, y todas las noches abrazaba la pared y hacía el amor.
Al vecino se le ocurrió la idea de hacer un hoyo en la Pared; quitó el pene del difunto y puso el de él, y se puso a esperar a la vecina.
Cuando por fin ella llegó, venía con un cuchillo en la mano derecha; con la izquierda agarró el pene y le dijo:
¡¡¡Nos mudamos !!!
6 comentarios:
Eso pasa por cotilla. Un saludo.
Bon dia Lluis, pasaba a saludar, como de costumbre nos traes esos simpaticos relatos.
En este caso, me ha dolido hata a mi, jaja.
Saludos cordiales.
Jesus
jajajaja que bueno
¡¡Qué horroooooor!!, no se me ocurre otra cosa.
Un saludo, Luis.
buenisimo.
Me recordaste la historia de Lorena Bobitts
Que doloroso debe ser
Un abrazo bien grande mi estimado Luis
Eso le pasa por meterse donde no le llaman....
Muy bueno!!!
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