domingo, 19 de septiembre de 2010

El chupete… está en el Museo!


Había nacido en Cubelles y llegó a la más alta cima del mundo del Circo.
Aquel payaso de gruesa y cuadrada nariz, de zapatones enormes y que siempre se acompañaba de una silla y una guitarra tiene hoy en esta población una estatua y sigue siendo admirado y recordado con mucho cariño.





Josep Andreu i Lasserre cambió su nombre por el artístico de Charlie Rivel, en honor a su ídolo Charlie Chaplin… y de entre las numerosas anécdotas de su intensísima vida bajo las carpas, destaca una de una gran sensibilidad…




Un día…
Vestido con su clásica indumentaria, entró en la pista central antes de empezar su actuación y un niño al verlo con tal aspecto, empezó a llorar desesperadamente.
No pudo empezar su actuación pues el público estaba más pendiente del escandoloso llanto del niño que del payaso. Se acercó al niño para hacerle una caricia e intentar que se calmara, pero fue todo al revés, el niño empezó a llorar todavía con más fuerza y el público adulto permanecía expectante, medio sonriendo, medio enternecidos por los lloros.
Entonces Charlie, se fue hasta el centro de la pista y empezó también a llorar, desconsoladamente, solidariamente. Con eso fue suficiente. El niño se calló en el acto, con unos ojos abiertos como naranjas por la sorpresa de haber descubierto que aquel personaje sabía expresarse en su mismo lenguaje: el llanto.

Y Rivel continuó llorando, llorando… se volvió a acercar al niño, que ya estaba calmado y mirando muy fijamente a Charlie, la criatura se sacó el chupete de la boca y se lo dio, en un acto de solidaridad primigenia. El llanto de Rivel se agotó y el público arrancó en aplausos.
El payaso aceptó el obsequio y, hoy, el chupete…está en el Museo Charlie Rivel de Cubelles.

10 comentarios:

Cyrano dijo...

Que tal artista!!! alma de payaso.(que es recontra dificil poseerla)
Yo no les tenia miedo sino espanto
hasta que la vida me enseño a quererlos, admirarlos,respetarlos y sobre todo a reirme con ellos.

Alejandro Kreiner dijo...

Muy buena anécdota; los niños son solidarios... y los payasos también.

Saludos.

Cornelivs dijo...

Muy bueno.

Un abrazo.

Gabriela dijo...

Siempre he creído que más que gracia, a los niños los payasos les causan miedo. Mira el comentario de Cyrano, confirma lo que digo.
Saludos.

Elba dijo...

Hola Luis , que bella historia , me dió mucho placer leerla...Te invito a pasar por mi blog de premios , regalitos para vos ...abrazo

Javier dijo...

Curiosa la anecdota que nos relatas.

Disfruta de esas fiestas que estáis a punto de comenzar.

Un abrazo

esteban lob dijo...

Hola Luis:
Con mi deformación futbolistica creí que te referías al seleccionado chileno "Chupete" Suazo. Pero no, pese a que ese hace reír a los suyos cuando hace goles y llorar cuado se equivoca.

(A propósito de fútbol: qué eximio actor es Cristiano Ronaldo, como cuando simuló la infracción que dio lugar al segundo gol del Madrid frente a la Real Sociedad).

Lao dijo...

Aplausos por este interesantísimo relato.Y por su significativa agudeza. Nos enseña a ver los niños como realmente son. Un abrazo Luis!

jordim dijo...

Los payaos acojonan, son siervos del de abajo.

Abuela Ciber dijo...

Simpatica anécdota donde se vislumbra sentires humanos.

Cariños