jueves, 27 de mayo de 2010

La pequeña vendedora de fruta

Una muchacha joven, con el aspecto de una auténtica Madonna...
Un joven alegre, que mira complacido las ganancias del día...
Un cesto lleno de uvas, preparado para la venta...
Se reunen en un bodegón de gran calidad.
¿Es una representación de vida despreocupada?
La pobreza evidente, un trabajo poco infantil, pero necesario, hacen surgir un sentimiento de desconsuelo y de miseria. Y sin embargo, estos niños irradian alegría y satisfacción.
Este es el mensaje cristiano de Murillo: como estos niños no sienten su indigencia como un peso, su existencia como algo triste, son bellos y "distinguidos".

Bartolomé Esteban Murillo, uno de los grandes del Barroco del siglo XVII

6 comentarios:

Jesús y Maria Angeles dijo...

Saludos Luis . Siempre que uno de pasa por tu blog aprende algo nuevo.

Cornelivs dijo...

Precioso cuadro.

Un abrazo.

Abuela Ciber dijo...

No se de pintura pero este artista me encanta en sus expresiones.

Te diria que capta la inocencia de la niñez que con naturalidad aceptan tantas cosas.

ermoso lo que has compartido, sera que esto apagada que e entristece.

Cariños y un abrazo.

Javier dijo...

Bonito el cuadro y perfecta tu descripción.
Te has parado a pensar lo que dejarán para el futuro lejano los artistas de nuestra generación?

Un abrazo

Gabriela dijo...

Ahí están ellos, ajenos al mundo, concentrados en lo suyo.

francisco dijo...

es genial la pintura tan genial que la elegi para el trabajo practico escolar